
Nuestra cocina
En nuestra cocina, el día empieza mucho antes de que alguien se siente a la mesa. Empieza al elegir lo que trae el mercado, al cortar las verduras, al acercar una olla al fuego. Hay gestos pequeños que apenas se ven y que, sin embargo, permanecen en el sabor de cada plato.
Nos gusta esa cocina que conoce su tierra y escucha las estaciones. La de los ingredientes cercanos, los guisos que perfuman la mañana y las recetas que han pasado de unas manos a otras. El fuego lento va haciendo su trabajo: reúne los sabores, ablanda las carnes y nos recuerda que algunas cosas necesitan tiempo para estar en su punto.
Pero el mejor ingrediente es el cariño a lo que hacemos. Está en la paciencia con la que cuidamos un rabo de toro, en probar una salsa una vez más, en querer que cada plato llegue a la mesa como llega una buena noticia. Cocinamos para que quien venga encuentre algo de Córdoba y algo de esa alegría sencilla de sentirse bien cuidado.
Hay un cariño que se cocina despacio
